Y tú ¿Crees en fenómenos paranormales?

18.08.2018

Estoy seguro de que, a más de alguno, le ha pasado que estando con un grupo de amigos o familiares (ustedes elijan el escenario), de pronto alguien cuenta algo extraño que le pasó y otro dice "a mí pasó algo parecido" y de un momento a otro todos comienzan a contar (uno a la vez, claro está, sino nadie se entendería) historias de fenómenos paranormales, fantasmas, apariciones y tanta cosa que existe en este mundo sobrenatural.

Puedes creer o no en estos fenómenos, pero me atrevo a apostar que te gusta escuchar este tipo de historias (mejor aún si son relatadas por alguien que las cuenta muy bien, poniendo una cuota de suspenso y dramatismo)

Bueno, precisamente de este tipo de historias te quiero hablar hoy, desde una mirada muy personal, porque he vivido experiencias paranormales (Si crees en estos fenómenos dirás: ¡Guau!, si no: ¡Este ya se deschavetó!)

Soy de aquellas personas que creen en todo tipo de sucesos sobrenaturales, pero lo extraño y contradictorio es que cuando mis hijos me han contado algo extraño que les ha pasado, siempre adquiero el papel de escéptico, tratando de buscarle una explicación lógica y racional al asunto, y lo absurdo es que cuando veo películas en las que el papá protagonista no le cree a la hija que la casa está llena de fantasmas, me enojo y digo: ¡Por qué es tan idiota si debiera creerle!, jaja contradictorio, pero en fin.

Desde pequeño me ocurrieron cosas extrañas de las cuales hoy quiero destacar dos y al menos una de ellas (Junto con otras) estará inserta en detalle en mi próximo libro que me encuentro escribiendo actualmente y que por ahora he titulado como: "Tras el umbral". Allí encontrarás una serie de relatos basados en mis propias experiencias. Pero basta de cháchara y vamos por estas historias.

APARICIONES: 

Como dijo Santo Tomás "Ver para creer", bueno eso fue lo que me pasó precisamente cuando tenía unos quince años aproximadamente. En el pasaje vivía una pareja de abuelitos de avanzada edad y muy queridos por todos los vecinos. Pero un día el abuelo falleció, dejando sola a su esposa. Pasados unos días después del funeral, nos enteramos de que la abuelita estaba asustada porque el marido venía a molestarla cada noche. Su intención, al parecer, era llevársela (En más de una ocasión había escuchado de parejas de ancianos que primero muere uno y a las semanas después fallece el otro, pero hasta ese año, siempre creí que era por pena).

Cuando los adultos del pasaje se enteraron de esto, no encontraron nada mejor que pedirles a sus hijos que fueran a cuidar a la abuelita por las noches. La idea era que cada noche fuera un adolescente distinto, así nos íbamos turnando. Pero la noche que me tocaba a mí, decidí que, ni aunque me pagaran iría solo. Así que convencí a mi primo tres años menor (recuerden que yo tenía quince), de acompañarme aquella noche.

Eran las nueve y media de la noche cuando llegamos. Apenas entramos a la casa algo me pareció mal. Tenía un olor que no me agradaba, pero me convencí de que era simplemente olor a "avanzada edad". La casa tenía decoración a la antigua (o sea de viejo) y provocaba una sensación de tristeza. Las paredes recuerdo que eran de un color celeste estilo baño, y los muebles estaban llenos de figuritas de porcelana y cachivaches por todos lados. La luz era tenue (yo creo que ocupaba ampolletas de 40 watts para ahorrar).

Con mi primo nos fuimos directamente a la habitación donde dormiríamos. Nos acostamos en la misma cama (Y no en cucharita, no sean mal pensados) y tratamos de quedarnos dormidos. Debo reconocer que yo tenía miedo. Si al final los rumores podían resultar ciertos y eso me angustiaba. Pensando en eso me dormí, y creo que desperté a media noche (nunca supe la hora exacta). Un ruido fue el que me despertó, y yo que dormía tapado hasta la cabeza, entendí inmediatamente que no debía mirar. Me convencí de eso cuando escuché que una voz masculina y avejentada me gritaba ¡Váyanse de aquí!

Mi primera reacción fue pensar que estaba soñando. Luego me convencí de que estaba despierto pero que me había sugestionado por culpa de los rumores. Bueno y ese último pensamiento fue mi error. Porque me calmó un poco y decidí destaparme y mirar hacia el techo... y nunca debí haberlo hecho.

El abuelo me miraba desde la esquina superior de la casa. Sujeto de una manera imposible y con los ojos clavados en los míos. Su sonrisa era muy desagradable, parecía más una mueca de desquiciado, y creo que eso fue lo que más me aterró. Podría haberme sorprendido cuando sus manos comenzaron a levantar el techo permitiéndome ver las estrellas, pero la verdad es que su rostro era el que me tenía sujeto a la cama a punto de gritar. Giré mi cabeza hacia el lado donde se encontraba mi primo, pero sólo vi que estaba dado vuelta hacia la muralla de lado, pero dormía. Quise despertarlo, pero no me atreví. Cerré los ojos y volví a taparme. El abuelo siguió molestando y pidiendo que nos fuéramos, no sé por cuanto más tiempo hasta que me quedé dormido.

Al otro día despertamos con mi primo y le pedí que nos fuéramos inmediatamente de la casa. Una vez afuera, le conté lo que me había ocurrido en la noche y al final le señalé que había sido la peor pesadilla que había tenido en mucho tiempo. Era la única explicación que le encontraba a la experiencia que tuve. Él me quedó mirando y me dijo: "No fue una pesadilla, porque escuché los mismos ruidos que tú, también vi al abuelo, y estaba tan aterrado que no quise ni moverme".

HANTMAN (El hombre del Sombrero) 

Es extraño recordar que durante tu niñez tenía visiones extrañas por la noche, y que despertabas con una sensación de terror horrible, porque al abrir los ojos no podías moverte, tampoco podías gritar, por más que lo intentaras. Sólo tenías control de tus ojos, y veías que un hombre de traje oscuro y sombrero estaba sobre ti y te aprisionaba el pecho de tal forma que sentías dolor y te costaba respirar.

¿Te sientes identificado con el párrafo anterior? Quizás no, pero si tu respuesta es afirmativa, te puedo comentar que, si bien esto es extraño, es bastante común que les pase a ciertas personas. Pero lo más extraño para mí y sorprendente a la vez, fue descubrir que esto es bastante más común de lo que yo pensaba y que este hombre que yo veía cuando pequeño, incluso tiene un nombre: "El hombre del Sombrero".

Siempre mi mamá atribuyó esto a simples pesadillas y mis estados febriles cuando me enfermaba (ahí también veía a este hombre de traje oscuro, pero lo veía a la distancia). Nunca me imaginé entonces que pudiera ser algo estudiado incluso por la ciencia.

Leyendo un reportaje que aparecía en la edición digital de la revista Conozca Más, descubrí que actualmente, los científicos tienen una explicación para estas visiones, es la llamada "Parálisis del Sueño". El reportaje planteaba en sí lo siguiente:

"Este trastorno se debe a una intrusión anormal de un estado de REM (movimiento ocular rápido) durante un estado de vigilia: literalmente estás despierto, pero parte de tu cerebro sigue sumido en el sueño. Durante la fase REM, el cerebro inhibe el movimiento de la mayoría de nuestros músculos para evitar que representemos los sueños y nos lesionemos de forma involuntaria, de ahí la parálisis corporal. Suele manifestarse en contadas ocasiones en individuos con plena salud mental pero sometidos a altos niveles de estrés, cansancio y jet lag, que alcanzan la fase profunda del sueño con demasiada rapidez (antes de las primeras dos horas) y que acostumbran a dormir boca arriba. Descansar lo suficiente a menudo resuelve el problema. Sólo aparece de forma periódica en pacientes de ansiedad, trastorno bipolar, depresión y trastorno de estrés postraumático.

Los ataques a menudo implican sensaciones de terror, ira y de muerte inminente, ya que las alucinaciones suelen ser de carácter siniestro y malévolo. Es recurrente la visión de un ser grotesco que se sienta sobre el pecho y oprime la respiración. No existe, sin embargo, riesgo para la vida en ningún sentido, ya que nada de lo que vemos y oímos (e incluso olemos) es real, y la parálisis cede a los pocos minutos, normalmente a causa de un vasto esfuerzo por incorporarse o del contacto con otra persona que acude alarmada. Una vez despiertos del todo, es aconsejable levantarse y moverse; de lo contrario existe la posibilidad de volver a experimentar un estado de parálisis del sueño."

Cuando terminé de leer este artículo descubrí que me sentía un poco más aliviado, ya aquí se describe exactamente lo que yo había experimentado durante parte de mi niñez y también de mi adolescencia. Si esto estaba científicamente comprobado, no había más vuelta que darle. Pero algo me hacía ruido, la experiencia vivida con aquella aparición en la casa de la abuela. Lo que en el fondo me demuestra que no todo tiene una explicación científica.

Decidí investigar un poco más sobre esto de la "Parálisis del Sueño" y nuestra querida Internet me llevó a navegar por territorios de todo tipo ya que muchas personas están convencidas de que esta parálisis se debe a explicaciones más demoníacas ya que coincidentemente se suele experimentar entre las 03:00 y 03:30 de la noche, un periodo conocido como "La hora del diablo" y que es materia para otro post. Así fue como llegué finalmente al hombre del sombrero que lo describen como un hombre maduro de edad avanzada, con el rostro blanco y cadavérico, alto y delgado.

A veces este aparece llevando una capa o una gabardina. Otras veces el sombrero puede ser de copa o, incluso, en algunos casos acontecidos en España se ha llegado a detectar un toque folclórico, porque la aparición parecía llevar un sombrero cordobés de ala ancha. Esto lo describe muy bien RR López en su página.

Finalmente puedo decir que hoy en día existen muchas situaciones que los científicos han podido darle una explicación, pero creo que hay muchísimas más que jamás entenderemos. Y tú ¿Crees en fenómenos paranormales?